fe de erratas

29 may. 2009

"Hay que pararlo como sea"

"Hay que pararlo como sea"
Por Renegado Legítimo SDP 29 DE MAYO, 2009 - 04:42

Entre las múltiples artimañas de la guerra sucia desatada por los panistas en 2006 contra López Obrador, poco se habla del indigno papel al que se prestaron (¿o se vendieron?) algunos de los mal llamados "líderes de opinión" de este país. Porque en efecto, la guerra de descalificaciones e infundios no provino solamente de los grupitos de panistas "de a pie", ésos que juegan a ser guerrilleros de la blogósfera en paginitas de pena ajena; que lanzan llamados a intoxicar con comida contaminada a los renegados y que gustan de publicar supuestas direcciones y números telefónicos de quienes se les antoja "por pura chacota". No, ésos no son más que pobres diablos que a lo único que mueven es a la risotada fácil. Sería ocioso ocuparme de ellos; no lo haré (ni modo, panistas ciseñeros de tres pesos: les toca descanso obligatorio. Ahí díganle a Pedro Picapiedra que digo yo que de todas maneras les de su bono, no se me vayan a morir de hambre).

Lo interesante, decía, es que algunos de los ataques más virulentos vinieron de personajes con cierto peso específico en su ámbito de acción. Y cito como ejemplo el caso de Oscar Mario Beteta, a quien el 27 de agosto pasado, en este mismo espacio, le dediqué una columna titulada: "La rabia de Beteta". Por considerarlo oportuno, reproduzco aquella columna, con mis comentarios intercalados. Dije en aquel entonces:

"Oscar Mario Beteta Vallejo, de profesión economista (por la Universidad Anáhuac) y que cursó una especialidad en Periodismo, conduce el programa En los tiempos de la radio, que se transmite por Radio Fórmula. Este hombre ha sido uno de los críticos más acérrimos de Andrés Manuel López Obrador, a quien detesta. En eso no difiere mucho de tantos otros "periodistas" y comunicadores que no pierden oportunidad de dedicarle sus espacios escritos o electrónicos al tabasqueño que odian"

Entre esta corte de antipejistas de elite figuran entre otros Pedro Gritoncito Teletón Ferriz, el "caricaturista" de goebbeliana escuela Paco Calderón y, porque hasta en las mejores familias hay siempre un bufón, Carlos Marín, el director de un periódico que regalan en los autobuses ADO y en el OXXO en la compra de un café. Como dicen en el norte: pura caquita.


"En lo que se ha distinguido Oscar Mario Beteta, es en la virulencia de sus ataques, que lo han llevado a extremos que en cualquier país democrático ya lo tendrían refundido en la cárcel. Ha usado la tribuna que tiene a su disposición para propagar calumnias y viles mentiras contra el Peje, además de dar rienda suelta al odio ciego que le tiene envenenado contra López Obrador y el movimiento democrático por él encabezado".

Por supuesto, Oscar Mario Beteta no está en la cárcel, porque en este país calumniar a un político opositor aprovechando un micrófono en la radio no sólo no se castiga: se premia. Si no lo creen, pregunten por los rumbos de Polanco por cierto departamento de lujo no de Beteta, sino de otros calumniadores profesionales de milenaria tradición difamatoria...

"Lo más exasperante no sólo de Beteta sino de tantos otros de similar catadura moral, es que tienen piel de cebolla: se consideran semidioses facultados para lanzar juicios morales sobre quien les viene en gana, pero en cuanto son ELLOS los sujetos a escrutinio público, se ofenden, se indignan y claman al cielo que se ataca su "libertad de expresión". Así sucedió cuando en 2004, en las páginas de Milenio Diario, Oscar Mario escribió:

“Cuando AMLO sepa que todos los caminos… están cerrados para él, previsiblemente será capaz de incurrir… en los más graves excesos, de donde se sigue que con todo lo peligroso que podría ser en el futuro, ahora no se lo puede desestimar y que algo hay que hacer para pararlo”.

En otro artículo dijo: “(AMLO) se muestra decidido a lo que sea… Si hay que pararlo, que no sea con discursos”
Sobra decir que muchos se quedaron espantados al leer artículos de tono tan ominoso. Y de acuerdo con reportes de algunos radioescuchas, en su programa de radio Beteta habría dicho cosas aun peores, segun dice ESTA NOTA.
Voy a citar una carta (una de tantas) que he recibido a propósito de eso, la de Ricardo Rivón: “Recuerdo la estupefacción que me causó escuchar del señor Beteta la alusión de que ‘¡solamente muerto se le puede detener a ese señor!’. Lo comenté con mi familia”.


Beteta, por supuesto, negó haber dicho lo que dijo, no sin antes hacer sus ya conocidos aspavientos que rayan en la histeria feminoide. Continúa la columna:

"Este es el periodista que se indigna de que lo acusen de incitar al odio y a la violencia, pero que no tiene empacho en lanzar al aire una acusación que no puede probar: Andrés Manuel López Obrador ha dicho en varias ocasiones que Beteta lo acusó de ser dueño de una enorme residencia en Santa Fe, acusación de la que no aportó evidencia alguna. Calumnia, que algo queda, parece ser la divisa de Beteta. Inclusive AMLO ofreció que si Beteta podía demostrar lo anterior, si mostraba las pruebas fehacientes de su dicho, él, AMLO, se retiraba de la política. Seguimos esperando las "pruebas irrefutables" de Oscarito..."

Y quien quiera seguirlas esperando, que espere sentado. Al parecer es una tara genética de los panistas el lanzar acusaciones a lo pendejo, de las cuales no pueden aportar una sola evidencia. Con ello, lo único que consiguen es quemarse y quedar como unos cobardes que atacan por la espalda y cuando se ven acorralados sólo atinan a balbucear que era "pura chacota" o que "no fue eso lo que dije".

El resto de la columna transcrita daba cuenta de la grotesca y vil jugada de Beteta, que en aquel entonces, reciente aun la tragedia del niño Alejandro Martí, no tuvo empacho en utilizarla en su programa como instrumento para golpear una vez más al Peje. El espectáculo ruin de Beteta arrastrando el cadáver del jovencito en su espacio radiofónico sin respeto alguno por sus familiares, para mi fue demasiado. Terminaba diciendo que, con lo vomitivo que me parece su trabajo como "periodista" y lo deleznable de su persona, ni siquiera a él sugeriría yo aplicarle lo que él sí propuso aplicarle al Peje. Dije en el remate de la columna:

"Tengo por costumbre no escuchar el programa de radio de Oscar Mario Beteta. En mi opinión, no existe nada más deleznable en todo el cuadrante de la ciudad de México, y miren que Eduardo Ruiz Healy de veras le echa ganas para quitarle el título. Pero algo me distingue a mí, que TAMPOCO soy periodista, de personas como él: yo no sugeriría que a sujetos tan evidentemente pirados como él, "hay que pararlos, y no solamente con discursos".


Todo lo anterior viene a cuento porque hoy, en plena efervescencia de las campañas políticas, nuevamente se han desatado las hienas que aúllan pidiendo que se pare "como sea" al movimiento democrático encabezado por Andrés Manuel López Obrador. Ayer fue Beteta, hoy son aquellos que, desesperados, promueven farsas mediáticas como la campañita ésa de la anulación del voto, perversa estrategia que busca como único objetivo desalentar la participación masiva en las urnas para beneficar al panismo y su voto duro.

Hoy son aquellos que rompen el pacto federal para dar un golpe espectacular, más mediático que jurídico, al detener a 10 alcaldes michoacanos violando todas las leyes posibles en el operativo, sin respeto alguno por los procedimientos establecidos por la propia ley para ello.

Hoy son aquellos que se han propuesto como meta ya no el ganar una imposible (por la via de la legalidad electoral) mayoría absoluta en el Congreso, sino hacer perder el registro a los dos partidos que apoyan a AMLO. Hoy son aquellos que, en suma, están más que dispuestos a retener el poder ilegítimamente ostentado, haiga sido como haiga sido.

Los panistas insisten en pararnos, como sea. Nosotros tenemos el deber de pararlos en seco, con la fuerza de los votos.

Tilichero: El Twitter de este humilde (ni tanto) tecleador: http://www.twitter.com/renegadoSDP
Renegado: anímate a entrarle al debate; ¡bienvenido!
Panazi: ¿cansado de que nadie te lee en tu raquítico blog? Acá sí te pelamos!


25 may. 2009

Marta y sus hijos

Marta y sus hijos: la entraña de sus transas
JESUSA CERVANTES


El libro Los hijos de Marta.- Historias de impunidad, de Jesusa Cervantes, reportera de Proceso, es un testimonio irrefutable sobre los oscuros negocios a los que se dedicaron, al amparo del Poder Ejecutivo, Marta Sahagún y sus hijos y los amigos de sus hijos… con impunidad garantizada, primero, por su marido y en los últimos dos años y medio por aquel a quien Vicente Fox dejó en la Presidencia. La autora, dice en el prólogo Rafael Rodríguez Castañeda, director de la revista, narra puntualmente “la epopeya de Marta y sus hijos o cómo la cenicienta del Bajío llegó a ser la dueña del Palacio, con todo y progenie…”. La obra obtuvo el segundo lugar del Premio Debate, organizado por Random House Mondadori, y comenzará a circular esta semana. La revista Proceso adelanta en su edición 1699, partes significativas de un libro que, sin duda, dejará huella.

Marta estaba ansiosa. Hiperactiva como era, se había levantado, como en los últimos 15 años, a las cinco de la mañana. Ahora estaba en su oficina, haciendo surcos en la brillante duela sobre la que se paseaba una y otra vez. El aire que aspiraba parecía no ser suficiente; sabía que era el síntoma de la angustia. Así que volvió a asumir el control –perdido sólo por un momento– de sus emociones. En ese instante entró todo el equipo que la auxiliaba en sus labores de primera dama, que, sin contemplación dejó caer los pesados periódicos del día sobre su escritorio. Por los encabezados, Marta sabía que no necesitaba tomarlos entre sus pequeñas manos para sentirlos más pesados de lo normal.

Le encantaba sentirse la protagonista, figurar en las primeras planas luciendo su vasto guardarropa de los diseñadores más cotizados, pero lo que no podía soportar era que la cuestionaran a ella, a sus hijos y a Vicente, el presidente de la República.Ese día, más que rabia por saber de los diarios, sentía un desasosiego.“¿Qué dicen sobre mis hijos? ¿Qué debo hacer? ¿Qué debo decir y qué debo callar?”, soltaba pregunta tras pregunta.Comprobado tráfico de influencias. Los hijos de Marta, rateros. Los denunciarán penalmente…Sólo esto le faltaba al gobierno de su marido. Al partido que los había encumbrado y les había abierto las puertas de Los Pinos. Sólo esto: el escándalo, ¡y a tan sólo unos meses de las elecciones presidenciales! Pensó exaltada.

Su equipo de ujieres seguía leyéndole, pero Marta ya no los escuchaba.Se sumió en el mullido sillón que tenía frente a sí preguntándose qué había ocurrido, dónde había fallado, qué había fallado, en qué momento había empezado todo.Y recordó su origen, que era el origen de sus hijos. Pensó en Manuel, su exmarido; en su suegro, siempre recto; en el abuelo, implacable ante todo, velador de las buenas costumbres… El tiempo se detuvo en su tiempo.Los vendedores de sueñosMiguel Isaac Khoury recorría la casona paterna.

Pasaba su vista por los viejos muebles. Y recámara tras recámara –que parecían haberse estacionado en el tiempo–, explicaba quién, cuándo y durante cuántos años había pasado en ellas alimentando sus sueños juveniles, sus sueños de grandeza; como los que compartió desde niño con Manuel Bribiesca en esa misma habitación que daba al huerto familiar.

“Como ve, no vivimos con lujos. Pero, bendito sea Dios, nunca nos faltó nada –el comentario sonó hueco, como de quien intentaba convencer de algo de lo que no estaba seguro–.Todo eso que dijeron, que yo compré casas a tres mil pesos, fue una falsedad. Yo, bendito Dios, me deshice de todo y hoy ya no tengo nada”, expresó aliviado, como si expiara una pesada culpa.Miguel Isaac Khoury Siman, amigo, socio y cómplice de Manuel, el mayor de los Bribiesca Sahagún, se refería a las cuatro subastas que durante 2004 adquirió del gobierno mediante el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB).

Compras a bajo precio que en 2005 resultaron objeto de una investigación impulsada por los políticos contrarios al régimen del padrastro de Manuel: el presidente de la República, Vicente Fox.Fox, luego de casarse con Marta Sahagún el 2 de julio de 2002, la convirtió en la poderosa primera dama del país y a sus ya crecidos hijos… los volvió intocables.Razones de peso no les faltaron a esos políticos para dudar de la legalidad de las subastas ni tampoco para suponer que detrás de Miguel Khoury estaba el mayor de los Bribiesca Sahagún; era un secreto a voces que Manuel y Jorge Alberto gustaban del poder y del dinero fácil, y sólo hasta ahora empezaban a surgir las pruebas de esa afición.

El 10 de febrero de 2004, Construcciones Prácticas, la empresa de Khoury que sirvió de tapadera para algunos de los negocios emprendidos con Manuel Bribiesca, resultó ganadora del paquete “C” subastado por el IPAB en 8 millones 100 mil pesos. Esta primera subasta incluía 3 mil 660 casas y nueve terrenos para edificar nuevos conjuntos habitacionales. Su valor real superaba con mucho lo que los socios de la empresa habían pagado: ¡mil millones de pesos!

La segunda subasta, un terreno de 43 mil metros cuadrados en Celaya, Guanajuato, se realizó el 1° de abril, por la cual Construcciones Prácticas pagó 4 millones 345 mil 621 pesos.La tercera subasta se realizó casi un mes después, el 29 de abril. Se trató de 275 departamentos ubicados en Puebla por los que se pagaron 20 millones 933 mil pesos.Y la última subasta se llevó a cabo el 25 de junio sobre un paquete de fábricas y factoraje por el que Construcciones Prácticas entregó tan sólo 1 millón 506 mil pesos.

Este paquete supuestamente tenía un valor real de 114 millones 696 mil 980 pesos… Con el tiempo se sabría que costaba mucho más.“Todos estos bienes inmuebles, obtenidos a precio de remate, ¡a Dios gracias!, ya no los tengo”, dice aliviado Miguel Khoury, quien de sólo enumerarlos siente que le queman la garganta.Las palabras de su hermana cortaron el malestar que le provocaba el recuerdo de aquellas subastas realizadas cuatro años atrás: –Miguel, ¿sirvo ya la comida? –Aún no, pero sí trae agua por favor; siento la garganta seca –respondió mientras que la mujer abandonaba el desayunador, no sin antes lanzar una advertencia: “Estaré en la cocina… por si me necesitas”.–

¿Y qué hizo con todas las casas? Dio un sorbo al agua de sabor y ya repuesto comentó despreocupadamente: –Pues ya ni me acuerdo –como si se tratara de los juguetes perdidos en su vieja habitación que Manuel Bribiesca, de niño, le robaba, y no de los cientos de casas obtenidas a precios irrisorios.

Manuel y Miguel, que desde pequeños gustaban de los negocios, pasaron de vendedores de pollitos a constructores en gran escala.Manuel, sin ser ingeniero o arquitecto, se colocó el calificativo de “constructor” cuando en realidad era un “coyote” o “intermediario” que ayudó a grandes empresarios en desgracia a recuperar bienes que estaban en manos del gobierno federal y a quien le adeudaban sumas millonarias.Miguel, a quien el negocio textil de la familia no le satisfacía plenamente, decidió convertirse en cómplice de su amigo de la infancia, crear una empresa fantasma y pasar a ser un próspero constructor.

Sin experiencia en el ramo, pero con cientos de casas que prácticamente le donó por el IPAB, los ya no tan jóvenes Bribiesca sólo tuvieron que recurrir a la ingeniería financiera para obtener del gobierno millones de pesos y con ello remozar las casitas. Además, sólo tuvieron que echar mano de los amigos de Marta para venderlas de inmediato y en el acto lograr jugosas ganancias. Mientras tanto, los empresarios beneficiados, ya sin deber un solo peso al gobierno, pero sí a sus intermediarios (Manuel y Miguel), pudieron continuar con el negocio y revendieron las casas embargadas o hipotecadas para pagar sus adeudos........

La complicidad Calderón Salinas

La complicidad Calderón-Salinas
ÁLVARO DELGADO

MÉXICO, DF, 18 de mayo (apro).- Frase por frase, palabra por palabra, Miguel de la Madrid describió a Carlos Salinas, su sucesor en el poder presidencial, como quería hacerlo y al final, con malicia, asintió: "es un criminal".

Cómplice de su hermano Raúl, cuya fortuna de más de 130 millones de dólares en buena medida procede del narcotráfico, y él mismo ladrón de la mitad de los millones de dólares de la partida secreta que manejó a discreción, Carlos queda exhibido como un hampón por De la Madrid en la entrevista con Carmen Aristegui.

--¿Debería Carlos Salinas ser enjuiciado en México? --le preguntó la periodista.
--A estas alturas, yo no creo --respondió el expresidente.

--¿Por qué no?
--Ya pasó mucho tiempo y al mismo gobierno de México no le conviene seguir con ese asunto pendiente.

--¿Por qué? La justicia es la justicia.
--Pues sí, pero...

--¿Por qué no le convendría a un gobierno panista? ¿No sería conveniente para la salud pública de este, nuestro país? Sabiéndose lo que se sabe e intuyendo lo que pudo haber pasado con la corrupción, ¿no debería enjuiciarse a Salinas?
--Yo creo que ya no sería conveniente.

--¿No cree Miguel de la Madrid en alguna medida, por lo menos chiquita, en la utilidad del escándalo para la salud pública, si del escándalo surge un proceso de justicia?
--No tanta.

--¿No tanta justicia o no tanto?
--No tanta utilidad

--¿No sirve la justicia? ¿La justicia estorba para ejercer el poder?
--A veces sí.

--¿La impunidad es condición necesaria para que la maquinaria siga funcionando en México?
--Sí.


Y sí: todos los mexicanos saben que la impunidad es el insumo básico para que la maquinaria del sistema de corrupción opere en México, en primerísimo lugar quienes han lucrado y lucran indebidamente con el patrimonio nacional y han enviado al infierno de la miseria a más de la mitad de los mexicanos.

Tiene razón De la Madrid: aun habiendo elementos para ello, y los hay, Salinas no será enjuiciado no sólo porque al gobierno de Felipe Calderón "no le conviene seguir con ese asunto pendiente", sino porque --y esto es lo fundamental-- forma parte del mismo sistema de complicidades, razón por la cual ostenta formalmente el cargo.

El silencio de Calderón y los funcionarios de su gobierno relacionados con el combate a la corrupción y la aplicación de la justicia, es elocuente y, si alguna duda queda de la abyecta sumisión a Salinas, es la posición del presidente del PAN, Germán Martínez, quien antepone el lucro electoral al esclarecimiento de conductas delictuosas.

"Creo que al que se debe llevar a juicio es al PRI en las urnas", declaró Martínez, quien jamás ha emitido una critica a Salinas, entre otras razones porque sabe el papel que éste jugó en el fallo de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) en los comicios del 2006.

Antes del fallo, que impuso a Calderón como oficialmente ganador, Salinas habló con los nueve magistrados, sobre todo con los que consideraban que debía anularse la elección por la ilegal intervención de Vicente Fox y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

Un prominente abogado panista confirmó al reportero que, poco antes de la toma de posesión de Calderón, Salinas estaba molesto porque quería reunirse con él, pero César Nava Vázquez, el secretario particular y actual candidato a diputado federal, no quería tomarle la llamada, ni siquiera con la intervención de un allegado de ambos.

"Salinas está muy enojado con Calderón, porque no le quiere tomar la llamada y a él le debe su triunfo. Dice que el marcador en el Tribunal Electoral estaba 4-3, con riesgo de convertirse en 3-4, que era la nulidad, y él hizo la unanimidad de 7-0."

La molestia duró muy poco: Salinas y Calderón gozan a plenitud la complicidad.


Apuntes

Justo en medio de este escándalo y el de Carlos Ahumada nació, hoy lunes 18 de mayo, un nuevo diario. Se llama La Razón. Lo dirige Pablo Hiriart, exdirector de La Crónica de Hoy y, precisamente, excolaborador y amigo de Carlos Salinas. Hiriart dice que el nuevo periódico es "un medio de comunicación abiertamente comprometido con los cambios que al país le urgen". Hiriart asegura que la familia del empresario tamaulipeco Ramiro Garza Cantú le prestó cabezal y dinero: "Los señores Garza me han extendido una línea de crédito para relanzar el diario, que se comenzará a pagar cuando llegue a un punto de equilibrio financiero. Mientras lo pago, ellos conservan un asiento en el Consejo de Administración. Para todos los efectos administrativos y editoriales, el propietario de La Razón soy yo". … Hasta siempre, maestro Benedetti: "Lento viene el futuro/ lento/ pero viene…"

Comentarios: delgado@proceso.com.mx

El desastre económico de México

El desastre económico de México
ÁLVARO DELGADO

MÉXICO, D,F., 25 de mayo (apro).- Ni los más burdos montajes del gobierno de Felipe Calderón, como la manipulación de las instituciones para desprestigiar a los adversarios y encubrir a los cómplices del narcotráfico --como el gobernador panista Marco Antonio Adame--, pueden ya ocultar lo obvio: La magnitud del desastre económico que México padece y que, lenta pero sostenidamente, carcome al patrimonio de lo que queda de la clase media y arroja a la miseria a millones de compatriotas.

Ante la contundencia de las cifras, las oficiales, lo único que le queda a Calderón y a los ineptos que encabeza es el ocultamiento y el maquillaje de la televisión --a cambio, claro, de canalizarle multimillonarios contratos de recursos públicos--, porque ni sus habituales amanuenses pueden ya ocultar la magnitud de la crisis, que no sólo viene de fuera --como han querido hacerlo creer--, sino que se explica también por las complicidades de la alta burocracia.

La incompetencia de la facción que encabeza Calderón no ha sido repentina: No hay que olvidar que, apenas asaltó la Presidencia de la República --mediante la adulteración de la voluntad popular que sólo los ciegos y los cómplices soslayan, aunque los priistas comienzan a contar retazos de esa historia--, se disparó el precio de la tortilla hasta en 50% y a partir de entonces han venido subiendo de manera permanente productos de primera necesidad, incluidas las gasolinas y el diesel. El ataque al poder de compra de los mexicanos ha sido incesante.

El mito de la estabilidad económica del PAN --como lo fue el mito de la estabilidad política priista-- se ha ido al barranco.

Por ello, Calderón y sus patrocinadores evitan, a toda costa, que la desastrosa situación económica del país se incorpore a la agenda de discusión en esta campaña electoral. Como se hizo con la manipulación de la influenza, el miedo sigue siendo el recurso propagandístico y ha sido retomado como parte de la "guerra" simulada contra el narcotráfico.

El gobierno y su partido, el PAN, han recurrido a cualquier cosa, menos que se sepa y se discuta la gravedad de la crisis actual que, según las propias cifras oficiales, es de la dimensión del colapso económico derivado del "error de diciembre" de 1994, que dio lugar al rescate bancario que, gracias a un pacto entre Ernesto Zedillo y el propio Calderón, ha costado al país más de 800 mil millones de pesos sólo en intereses de la deuda que permanece en una cifra semejante.

El propio José Angel Gurría, exsecretario de Hacienda y secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), lo dice con claridad: "En 2009 hemos perdido lo que habíamos ganado en muchos años, así que esto no es un ciclo, esto es un desastre. Ésta no es una evolución, esto es una demolición."

Las cifras difundidas el miércoles 20 de mayo por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) son rotundas: La economía nacional, medida a través del Producto Interno Bruto (PIB), registró en el primer trimestre del año una caída de -8.2% respecto de igual periodo de 2008, la más pronunciada de los últimos 14 años.

El desplome sólo es superado por la caída de -9.2% que se registró en el segundo trimestre de 1995, cuando la economía se convulsionaba por la devaluación de ese año. El dato definitivo sobre la magnitud de la contracción del PIB llevó al propio secretario de Hacienda, Agustín Carstens, a corregir su anterior estimación para el desempeño económico de este año. Unos días antes, señalaba que en 2009 la economía caería -4.1%, ya incluido el efecto de la contingencia sanitaria por la epidemia de influenza. Pero ahora su estimación es que la caída podría ser de hasta -5.5%.

La nueva estimación es, inclusive, más pesimista que la del Banco de México, que en su más reciente pronóstico estimó hasta en -4.8% la caída del PIB.

Lo que tanto quería ocultar, la recesión, está ya más que evidente: pues a la caída de -1.6% del último trimestre de 2008 se suma la de -8.2% del primer trimestre de este año, con lo cual tras dos trimestres de decrecimiento consecutivo se confirma la fase recesiva de la economía.

Según el INEGI, la fuerte caída del PIB en el trimestre se debió al pésimo comportamiento de las actividades secundarias y las terciarias. Las primeras, que conforman la actividad industrial, se contrajeron -9.9%, mientras que las segundas, es decir el comercio y los servicios, lo hicieron -7.8%.

Al interior de las actividades industriales, las industrias manufactureras se contrajeron -13.8%; la construcción, -7.7%; la electricidad, agua y suministro de gas, -3%, y la minería, -1.1%.

Dentro de las actividades terciarias, el comercio sufrió un desplome de -17.2%, producto de las menores ventas internas y externas; los servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles cayeron -10.6%; los servicios de transporte, -10.3%; los servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas, -7.8%; los servicios financieros, -4.3%; y los servicios profesionales, científicos y técnicos, -3.4%.

Dentro de los grandes agregados del PIB, sólo las actividades agropecuarias registraron un aumento, que fue de 1.4%, debido a un mejor desempeño de la agricultura y la ganadería.

Así, según el INEGI, en el primer trimestre del año, el PIB per cápita se colocó en 7 mil 255 dólares, un desplome de 28% respecto a los 10 mil 79 dólares del año previo, caída no observada desde 1995.Con tales números, ni los más tenaces defensores de Calderón pueden emitir una opinión juiciosa, menos aún en materia de empleo: En los más recientes tres meses, más de 500 mil mexicanos se han quedado sin trabajo.

La tasa de desempleo alcanzó, en los primeros tres meses del año, a 5.1% de la Población Económicamente Activa (PEA), equivalente a más de un millón y medio de personas, superando el registró del año pasado, de 3.9% en el mismo periodo.

Eso es lo que Calderón y el PAN, con la ayuda de sus amigos perredistas que encabeza Jesús Ortega, no quieren que se sepa ni se discuta.


Apuntes
No sorprende la conducta ilegal, mentirosa y cínica de Demetrio Sodi, candidato del PAN a delegado de Miguel Hidalgo, en la capital del país. Miente en todo. Miente hasta en el equipo que es su favorito: En vísperas del inicio de las campañas, apareció en casi todo el programa "Sólo futbol", que se transmite en el canal 4 del Distrito Federal, dijo que le va a las Chivas y en la entrevista de un minuto y 19 segundos que un locutor de Televisa le hizo, en medio del partido Pumas-Puebla, aseguró que es el representativo de la UNAM. Lo de menos es el estigma de chaquetero que tiene Sodi. Lo verdaderamente relevante es la conducta ilegal de él, del PAN y de Televisa, que obviamente obtuvo pago –de muchos millones, en dinero o en concesiones-- para promoverlo. Mintió, también, en su campaña a jefe de gobierno, en 2006, cuando rebasó con mucho el gasto autorizado, particularmente en sus spots en Televisa. Apenas al inicio de esta campaña dijo que le habían sido robados votos y también mintió, porque jamás los defendió, salvo que sea un cobarde. Por ello, como clama Televisa en sus hipócritas campañas, al que roba hay que llamarlo ladrón y al que transa, como Sodi, corrupto… Jesusa Cervantes, compañera periodista de la revista Proceso, ha dado forma a un libro, Los hijos de Marta, que tiene que ver con el comportamiento delincuencial de miembros y allegados del PAN. Este trabajo, de rigurosa factura periodística, como el de Daniel Lizárraga, La corrupción azul, también compañero de la revista, deben ser leídos…

Comentarios: :delgado@proceso.com.mx

11 may. 2009

Derecho de replica: el libro de Ahumada

Salinas, el cerebro de los videoescándalos": Ahumada
LA REDACCIóN

México, D.F., 6 de mayo (apro).- Carlos Ahumada revela en su libro Derecho de réplica, editado por Grijalbo, que el expresidente Carlos Salinas de Gortari le dijo que una de las cosas que había negociado con el mandatario Vicente Fox a cambio de los videos, a través de Diego Fernández de Cevallos, era la exoneración de todos los cargos que pesaban sobre su hermano Raúl, incluido el cargo de homicidio.Cuenta también que Salinas le hizo llegar 35 millones de pesos y que esa cantidad se la entregaron Manuel Andrade, entonces gobernador de Tabasco, Arturo Montiel, entonces gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, entonces diputado del PRI en esa misma entidad, Elba Esther Gordillo y Jorge Kahwagi.Afirma que la decisión de dar a conocer los videoescándalos fue Carlos Salinas de Gortari, junto con Diego Fernández de Cevallos y que también participaron Santiago Creel, Bernardo Gómez, vicepresidente de Televisa y el asambleísta Federico Döring, entre otros."Salinas fue el cerebro de los videoscándalos. Yo fui el de los videos y Diego fue el coordinador", detalla Ahumada en su libro.En el texto que editó Grijalbo y que consta de más de 300 páginas, Ahumada asegura que Rosario Robles participó en la edición y selección de los videoescándalos y que la expresidenta nacional del PRD negoció con Salinas el pago de la deuda millonaria de ese partido, así como la modificación de un artículo de la ley para que Rosario pudiera participar en una elección a la jefatura de gobierno.Asegura también que "para decepción de muchos" no hay grabaciones donde aparezcan Alejandro Encinas, Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador. A continuación las partes más polémicas del capítulo titulado Videoescándalos.


Salinas
En agosto de 2003 conocí a Carlos Salinas de Gortari, a través, indirectamente, de Javier Solórzano, quien sabía del hostigamiento en mi contra. Javier me dijo que me quería presentar a Juan Collado, una persona que podía ayudar mucho, que estaba muy bien relacionado, muy conectado, que era un muy buen abogado.Me contó algunas situaciones personales, sobre un hijo de él o un pariente que había chocado, acudió a Juan Collado y en media hora había resuelto el problema.Me reuní con Juan Collado, quien me dijo que Carlos Salinas me quería conocer. Ese interés despertó mi curiosidad y acepté reunirme con él. La primera vez que ví a Carlos Salinas fui con Juan Collado a su casa de Camino Santa Teresa número 480 en Tlalpan. Nos recibió en su biblioteca. Ahí nos reunimos la mayoría de las veces; otras, en un sótano que tiene una cava de vinos espectacular, con unos sillones muy acogedores, entrando en la biblioteca, del lado derecho.En esa primera ocasión hablamos de varios temas.


No recuerdo si ese día o en mi segunda visita me dijo que le quería regalar un libro de Mao Tse Tung a Rosario. Me lo dio para que se lo llevara y en una hoja me señalo una cita, que decía algo así como "para derrotar al centro, hay que empezar de afuera hacia adentro". Después me invitó varias veces con Rosario Robles.Mucho se ha elucubrado sobre mis tratos con Carlos Salinas de Gortari. Entre otras cosas se llegó a afirmar que yo era su prestanombres, como menciona Carlos Ramos Padilla. Nunca lo fui. Se trató exclusivamente de una relación de conveniencia para ambos que duró poco tiempo; sin embargo, fue muy intensa y tuvo repercusiones políticas que hoy todos conocemos.


Londres
En septiembre de 2003 realicé un viaje a Londres para que pudieran hablar personalmente Rosario Robles y Carlos Salinas. A Salinas le interesaba mucho hablar con Rosario, y ella, después de todos los intentos que había hecho por solucionar el problema financiero que tenía el PRD ---del cual una parte muy importante era lo que me debía a mí, además de que le debía todavía a muchos prestadores de servicios, entre ellos, Televisa, y por lo cual había renunciado en agosto a la presidencia del PRD--, creía que con Carlos Salinas podía resolver ese asunto. Comenzaron a enviarse mensajes a través de mí.Ella tenía terror de ver a Carlos Salinas en México, pero aceptó verlo fuera del país y se decidió que fuera en Inglaterra, en Londres. Cabe señalar que después de vernos con Salinas en el extranjero, Rosario y yo nos reunimos en varias ocasiones con él en México. El 8 de septiembre de 2003 viajamos en el avión de mi propiedad, de México a Houston, donde pasamos migración. Ese mismo día viajamos de Houston a Nueva York y ahí tomamos un vuelo comercial de American Airlines a Londres. Al llegar, perdí en el taxi una cartera con dinero en efectivo y mi pasaporte, y por eso tuve que sacar otro pasaporte en Londres para regresar. Nos hospedamos en el hotel Ritz y ya estando ahí me comuniqué con Juan Collado, porque lo habíamos acordado así con el mayor sigilo para evitar cualquier filtración. Le avisé a Juan que ya estábamos en Londres, en qué hotel estábamos, en qué habitación y al poco rato, sonó el teléfono de la habitación, era Carlos Salinas. Me dijo: "Hola, ¿cómo estás?, ¿cómo estuvo el viaje?", y nos invitó a cenar esa misma noche. Pasó por nosotros al hotel, nos pidió que estuviéramos en el lobby, y ahí nos recibió con su esposa Ana Paula. Nos saludamos, nos subimos a su coche, él mismo manejaba y fuimos a cenar a un restaurante muy bonito.Fue una cena muy amena donde se tocaron muchísimos temas, entre ellos, inclusive, la modificación de un artículo de la ley para que Rosario pudiera, ahora por la vía de la elección, ser nuevamente jefa de Gobierno. En ese entonces Rosario ya sabía que no podría competir por la Presidencia de la República, pero consideraba, y así también lo creía yo, que tenía muchas posibilidades de presentarse a una elección por la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal y ganarla, pero para eso necesitaba resolver ese escollo. Salinas se comprometió con ella a hacer todo lo que estuviera a su alcance para poder modificarlo, con los votos del PRI e inclusive con algunos diputados del PRD.Se abordó el tema de la deuda. Salinas dijo que apoyaría en todo lo que pudiera para conseguir los recursos para pagarla; que hablaría con Roberto Andrade y con Arturo Montiel, en ese entonces gobernadores de Tabasco y Estado de México respectivamente, y con Enrique Peña Nieto, quien en aquél entonces era prácticamente un desconocido a nivel nacional.


También aseguró que vería el asunto con otros mandatarios estatales y con la maestra Elba Esther Gordillo, la líder del sindicato magisterial.Así, los temas principales que se trataron fueron el apoyo de Salinas para pagar la deuda del PRD y la modificación del artículo que impedía a Rosario presentarse a una elección por la Jefatura de Gobierno en el DF en el 2006. A cambio de su ayuda, Salinas le pedía a Rosario poder contar con su capital político y con los miembros del PRD afines a ella. Entre éstos estaban incluidos el ingeniero Cuauhtémoc Cárdebnas y su hijo Lázaro Cárdenas. Sobre esto último, Rosario no le dio una seguridad de manera absoluta y categórica, pero podríamos decir que le insinuó que sí existía la posibilidad.Al día siguiente nos invitó a cenar nuevamente. Fuimos a otro restaurante de primera. Nosotros llegamos en un taxi, él llego por su lado con su esposa. Después de cenar, salimos los cuatro a caminar por las calles aledañas. Recuerdo que había un parque cercano desde donde se veía gran parte de la ciudad de Londres. De regreso de ese viaje, como yo había perdido mi pasaporte donde venía incluida la vida de Estados Unidos, tuvimos que regresar vía Montreal, que era la ciudad más cercana a Nueva York, donde se había quedado el avión. Me comuniqué con el capitán Luna, pidiéndole que volara a Montreal y de ahí regresaríamos a México.

Nosotros volaríamos de Londres a Montreal y de ahí regresaríamos a México. Llegamos el día 11 de septiembre, entrada la noche, y volamos directo de Montreal a Nuevo Laredo. Me acuerdo mucho porque fue un vuelo directo que permitía la autonomía del avión, sin tocar suelo estadunidense por mi falta de visa, y porque era el 11 de septiembre, apenas dos años después de los sucesos de las Torres Gemelas, y al capitán lo trajeron loco las autoridades y los aviones caza del gobierno de Estados Unidos pidiéndole que subiera la altitud, que cambiara el rumbo; le estuvieron dando indicaciones todo el tiempo, por medidas de seguridad.

La Habana
A fines de septiembre, prácticamente 15 días después de que habíamos estado en Londres, viajé a Cuba para reunirme otra vez con Salinas. El jueves 25 se comunicó conmigo Adrián Ruiz, su ayudante, y me pidió reunirnos. Entonces me comunicó que Salinas nos invitaba a Rosario y a mí a La Habana el fin de semana, porque quería hablar con nosotros. Se lo dije a Rosario, aceptó y fuimos a La Habana. Llegamos el viernes 26 y nos regresamos el lunes 29.En ese viaje seguimos la misma dinámica que en Londres. Llegando a La Habana, le hablé a Adán Ruiz y le dije que estábamos hospedados en El Nacional. Después de unos minutos, recibimos la llamada de Salinas, incitándonos a cenar a su casa. Nos indicó que tomáramos un taxo al hotel Melía y que ahí estaría un coche de tales características, con una persona de pelo canoso, bajito y que él nos llevaría.


Así fue, llegamos a la entrada del hotel, ahí estaba el señor en el vehículo, y nos llevó a la casa de Salinas.Era una casa bonita, y más tratándose de Cuba. Nos sentamos en la sala, nos sirvió vino blanco y empezamos a platicar. Después cenamos. Dijo que su chef había trabajado para alguna destacada personalidad. Comimos mariscos. Fue una cena muy rica, muy agradable, tomamos bastante vino blanco, y champagne. Ahí fue cuando nos mostró su ejemplar del periódico Granma, correspondiente al 26 de junio de ese año, en el que se destacaba la recuperación de unos niños en Cuba. Se trataba del secuestro de unos niños estadunidenses por su padre egipcio, quien los había llevado a Egipto y de ahí a Cuba. La madre, conociendo la amistad de Salinas con Fidel Castro, lo había contactado a través de un amigo común, para que le ayudara a recuperarlos. Salinas había viajado a Cuba el 24 de junio, se había entrevistado con Castro y habían logrado detener al padre, recuperar a los niños y entregarlos a la madre. Posteriormente, el 21 de septiembre de ese año, Salinas publicó en el periódico Reforma una crónica de estos hechos donde dice:

"Ese día, el periódico oficial de Cuba, el Granma, publicó en primera plana los pormenores del secuestro y el ulterior rescate de los niños. Le pedí a Nina (la madre) y al presidente Castro que pusieran sus firmas en un ejemplar. Lo conservo enmarcado, como testimonio de esos días singulares".Y en efecto, lo tenía enmarcado y colgado cerca de la entrada de la casa, porque se lo había dedicado Fidel. Entonces nos dijo: "Un día de estos van a conocer Fidel", Rosario le comentó que ella ya lo conocía y le dijo: "Es muy buen amigo". Esta historia, entre otras cuestiones, hizo que cuando Salinas me recomendó ir a La Habana en marzo de 2004, sintiera cierta confianza al hacerlo. Durante la cena seguimos platicando. Los temas eran lo mismo que en Londres: la deuda del PRD, la política, la reforma del artículo constitucional. Teníamos ya un poco avanzada la madrugada, a las 3 o 4 de la mañana. Nos preguntó si queríamos dar un paseo por La Habana Vieja. El estaba bastante contento, nos fuimos en el coche, él manejando, y fuimos a dar una vuelta por La Habana Vieja. Nos iba hablando de algunos edificios, de algunas cuestiones de los cubanos, de sus relaciones con el gobierno de Cuba y especialmente con Fidel

Salinas conoce los videos De los viajes a Londres y Cuba surgió otra reunión, que resultó decisiva para lo que se dio en llamar los videoescándalos. Para ese entonces, noviembre de 2003, Rosario ya no tenía tanto temor de ver a Salinas en México, por lo que aceptó verlo en su casa de Camino a Santa Teresa. Tomamos todas las precauciones del caso para que nadie se percatara de que Rosario lo vería en su casa. El día de la cita llegamos ella y yo solos, sin chofer, al estacionamiento de Perisur. A los pocos minutos llegó el ayudante de Salinas, Adán Ruiz. Se nos emparejó, abrió la puerta trasera del vehículo y Rosario se subió. A pesar de que era de noche, ella llevaba unos grandes lentes oscuros y una mascada que le cubría la cabeza.

Yo me bajé, cerré su portezuela y me subí en el asiento del copiloto. Así emprendimos el trayecto de sólo unos minutos.Al llegar a la caseta del fraccionamiento, Rosario se recostó en el asunto para ocultarse, a pesar de que Adán hizo un cambio de luces y nos dejaron pasar sin preguntar nada. Llegamos frente a la casa, se abrió la puerta automática y Adán metió el coche en el estacionamiento. Todo estaba oscuro. Nos bajamos, caminamos unos pasos y apareció Salinas. Era la misma casa donde habíamos desayunado anteriormente Raymundo Rivapalacio, Javier Solórzano y yo con Salinas, porque él me había pedido que los invitara, ya que le interesaba hablar con ellos.Nos saludamos, entramos en la casa y nos llevó inmediatamente a su majestuosa biblioteca.

Nos propuso que bajáramos a la cava, donde hay una pequeña sala muy bien decorada. Ahí nos ofreció unas exquisitas botainas y disfrutamos unos magníficos vinos franceses.Al rato de haber iniciado la reunión, abordamos el tema por el cual íbamos: enseñarle uno de los videos de Bejarano y el de Ímaz, el cual cabe señalar había sido elegido por él de entre los muchos nombres que yo le había mencionado. Yo los llevaba en un disco compacto. Para verlos, nos pidió que paráramos nuevamente a la biblioteca. Rosario nos dijo que fuéramos nosotros y que ella nos esperaba abajo, no quería tener nada que ver con ese tema. Su actitud era ridícula, ya que ella incluso había participado en la edición y selección del material. Subimos.

Salinas prendió su computadora, puso el disco y comenzaron a aparecer las imágenes de Bejarano en la pantalla. Debo confesar que durante el tiempo que lo traté, nunca lo vi tan emocionado: le brillaban los ojos y sonreía. Dijo algo así como: "Es muy, muy duro, devastados. Con esto están acabados". Aunque hacía todo por disimular su emoción, ésta lo sobrepasaba.Después puso el de Carlos Ímaz, al que ya no le prestó tanta atención, aunque también le pareció muy bueno, y bajamos a reunirnos con Rosario. El había quedado totalmente complacido con la muestra que le había dado, tan es aspa que la reunión se alargó hasta las 5 de la mañana, acompañada de varias botellas de vino francés que nos ofreció.

Esa noche, Salinas estaba muy entusiasmado, muy alegre. En repetidas ocasiones, cuando por cualquier motivo salían asuntos relacionados con Televisa o Tv Azteca, nos decía de manera muy presuntuosa: "Si quieren, ahorita le hablo al güey de Bernardo Gómez o al pendejo de Jorge Mendoza". En fin, daba a entender que estas televisoras estaban dentro de su ámbito de influencia.A propósito de Jorge Mendoza, con él tuve una relación más bien política. Rosario y yo fuimos a desayunar varias veces a Tv Azteca y ahí se hablaba de cuestiones políticas en general. El 21 de enero de 2004 coincidimos en un restaurante de la ciudad de México, Au Pied de Cochon, donde compartimos una cena con René Saracho, vicepresidente de Grupo Modelo.

En otra mesa estaba el gobernador de Coahuila, en ese entonces, Enrique Martínez y Martínez y, en otra, Jorge Mendoza. Martínez tenía una mala relación con Tv Azteca en esos momentos y gracias a mi intervención terminamos sentados en la misma mesa Enrique Martínez, Jorge Mendoza y yo. Pasamos un rato muy agradable. Sé que Jorge y Enrique salvaron algunas diferencias que tenían. Ya entrada la madrugada, al salir del restaurante, Jorge me dijo: "Acompáñame, vente en mi coche. Vamos a mi casa, te invito una copa de champagne". Jorge es una persona muy agradable. En su departamento me dijo que posteriormente me presentaría a una persona muy importante, muy poderosa en México: Emilio Gamboa. Me aseguró que eran grandes amigos y que esa conexión me sería de gran utilidad. Jorge vivía en un edificio de Camino a Santa Teresa, en la planta baja. Rumbo a su domicilio, pasamos frente a la entrada del fraccionamiento donde vive Salinas y me dijo: 2Ahí está el jefe" o "ahí vive el jefe" e hizo una señal como de militar cuadrándose con la mano. Se me quedó muy grabado ese gesto y recordé lo dicho por Salinas.


Rosario presidenta
En la madrugada, antes de despedirnos, surgió una de las escenas más impactantes que he visto en mi vida. Salinas le mostró su biblioteca a Rosario. Había condecoraciones y fotografías, entre otros recuerdos. Cuando llegamos a la vitrina donde conserva sus bandas presidenciales, Rosario le comentó que debía de ser un gran honor y un orgullo portar la banda presidencial. Salinas inmediatamente tomó una escalerita para poder subir a abrir la vitrina y sacó una de las bandas presidenciales. Yo creía que nos la quería mostrar, y en efecto así lo hizo, pero no fue sólo eso, sino que la tomó y se la puso a Rosario cruzándole el pecho y le dijo: "Te luce muy bien". Sé que al lector le puede resultar muy difícil creerme.

Yo mismo, a pesar de la gran cantidad de vino tinto que tenía encima, no podía dar crédito a lo que veía. Quedé estupefacto. Me pareció una escena increíble y vergonzosa, me dijo pena ajena. Rosario se quitó la banda presidencial y se la entregó a Adán, quien acaba de entrar en la biblioteca. Conversamos unos minutos más, nos despedimos y nos fuimos. Nos retiramos con las mismas precauciones, y como ya estaba cerrado el estacionamiento de Perisur, Adán nos llevó a la casa donde vivía Rosario en ese entonces, Reforma número 9, en San Angel.

Ciro Gómez Leyva me pregunta si Salinas me presionó después para obtener más videos. Así fue, en efecto. Incluso quería saber si tenía algo de Lázaro Cárdenas, porque me comentó que si así fuera le gustaría hablarle al padre de éste, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, y entregárselo de propia mano, pero le confirmé que yo no tenía nada. Salinas es una persona que, por lo que alcancé a conocer, tiene mucha memoria y mucho rencor. No podía superar todavía el hecho de que se dijera que él había sido un presidente ilegítimo que en 1988 le había robado cibernéticamente –con la ayuda indispensable de Manuel Bartlett—la Presidencia al ingeniero Cárdenas, quien había ganado con un amplio margen de votos en las urnas. Enrique Peña Nieto Hago un paréntesis para señalar que en el mes de enero de 2004 Salinas me comentó que sería muy bueno que conociera a Enrique Peña Nieto.

Me dijo que lo invitara a El Independiente con cualquier pretexto, porque era un político joven, brillante y con mucho futuro. El domingo 1 de febrero de 2004 lo invité a jugar futbol en la cancha que había en las instalaciones del periódico, como ya antes, el día 18 de enero de ese mismo año, había invitado al entonces procurador general de la República, Rafael Macedo de la Concha. Lamentablemente, por cuestiones de último momento no pude asistir, pero Peña Nieto fue atendido por los directivos del periódico, Javier Solórzano y Raymundo Rivapalacio, quienes me comentaron días después que me había perdido de una deliciosa barbacoa que había llevado desde el Estado de México el propio Peña Nieto.


Difusión
Por todo esto, además de las amenazas concretas y directas que me había hecho René (como en el video queme dice que "ni en la Patagonia estaría seguro"), no se necesitaba ser un genio para entender que venían tras de mí. Quiero aclarar que en ese momento no pensé que todo esto incluía meterme a la cárcel; eso se me hacía algo inconcebible. Lo comenté con dos abogados de mi confianza, quienes me dieron la razón, esgrimiendo múltiples y contundentes razonamientos jurídicos.Sin embargo, con esta inquietud, en la siguiente reunión que tuve con Carlos Salinas hice de su conocimiento toda esta situación. Debo reconocer que él mismo se alarmó y atinadamente –me imagino por la experiencia en fabricar este tipo de maquinaciones—me dijo que López Obrador seguro ya estaba enterado de los videos y que había que acelerar todos los acontecimientos que estaban programados para los próximos meses, que ya no podíamos esperar.

Había que actuar en los próximos días, porque yo ya no estaba seguro en México y tenía que poner tierra de por medio. Salinas advirtió con claridad, ya desde ese momento, que Andrés Manuel quería minimiza el efecto de los videos y la denuncia por la extorsión de que yo estaba siendo objeto por parte del GDF y el PRD, metiéndome a la cárcel y orquestando una campaña de desprestigio en mi contra, como finalmente sucedió.Con su gran sentido político, Salinas me dijo: "Carlos, hay que dar a conocer los videos lo más pronto posible, porque Bejarano y AMLO o gente muy cercana a él ya se deben de haber enterado de algo. No saben de lo que se trata concretamente, pero quieren boicotear cualquier acción en este sentido. Despojarán de cualquier efecto mediático de trascendencia al asunto de los videos, si tú estás en un problema jurídico o concretamente en la cárcel"

.A propósito de una pregunta de Jorge Fernández Menéndez, puntualizo que yo en lo personal no decidí la manera de dar a conocer los videos. Eso lo decidió Carlos Salinas. Me planteó la estrategia, junto con Diego Fernández de Cevallos. Fui testigo de las múltiples conversaciones telefónicas que ambos sostuvieron con Santiago Creel, el entonces secretario de Gobernación, así como con Ramón Martín Huerta, subsecretario de Gobierno de esa misma dependencia con el objeto de coordinar la difusión de los famosos videos, así como su posterior manejo político.Respondiendo a Ricardo Alemán y a Carlos Ramos Padilla, fue Salinas quien dijo que era mejor darlos a conocer a través de Televisa, porque era la cadena de televisión con la mayor cobertura y audiencia. Sin embargo, manifestó que también existía la posibilidad de que los videos fueran difundidos en TV Azteca. Salinas decidió la estrategia, no la decidí yo.

En ese sentido es que puedo responder afirmativamente a un planteamiento de Ciro Gómez Leyva: sí, Salinas fue el cerebro de los videoscándalos. Yo fui el de los videos, él fue el del escándalo. En cuanto a Diego Fernández de Cevallos, él fue el coordinador.Hago un paréntesis para hablar de una actitud que me impresionó y es el hecho de que en esos días descubrí que Diego realmente era un títere de Carlos Salinas. Respondía de tal manera a sus peticiones, a sus instrucciones, que en verdad era impactante que el presidente del Senado y coordinador de los senadores por parte del PAN, se sometiera con tanta facilidad a Salinas. No dialogaban.

Salinas le deba órdenes cuando hablaban; claro, de manera amable, pero con su voz le daba órdenes. Para ultimar la estrategia, Salinas le habló a Bernardo Gómez, vicepresidente de Televisa. Presencié la llamada. Primero lo saludo y luego le dijo que tenía un asunto muy importante que comentarle, que le beneficiaría mucho a Televisa y a todos en general, que más tarde se contactaría Diego con él para tratarlo con mayor detalle. Días después tuve una reunión con Diego, concretamente el día 19 de febrero. Me dijo que ya se habían reunido con Santiago Creel y habían decidido que Federico Döring, asambleísta del PAN, fuera quien diera a conocer esos videos. Es importante aclarar que los videos se iban a dar a conocer una semana antes, o sea el día lunes 23 de febrero de 2004.

Lo que retrasó su difusión fue que llegó a Televisa el video del Niño Verde, algo que no tenían contemplado.Aclaro aquí que no fue casualidad que llegara en esos días el video del Niño Verde, Jorge Emilio González Martínez. Considero que fue un intento por parte de Bejarano y Andrés Manuel de dividir el efecto mediático demoledor que iba tener la difusión del video de Bejarano. Esto me lo comentó en una visita que me hizo al reclusorio en el año 2005, Francisco de Paula León, el padre del disidente verde Santiago León, quien difundió el video contra el Niño Verde.

Por lo anterior, Salinas, Diego y el gobierno federal, de común acuerdo con Televisa, decidieron conjuntamente dar a conocer primero el video del Niño Verde el lunes 23 de febrero y dejar que se quemara esa noticia toda la semana. De ese modo mataban dos pájaros de un tiro: ayudaban a Jorge Emilio González, que en ese entonces era senador del Partido Verde Ecologista, ya que a ellos les interesaba protegerlo, y una semana después daban a conocer mis videos, el 1 de marzo el video de Ponce y el miércoles 3 de marzo el fulminante video de René Bejarano. Es decir, se implementó toda una estrategia mediática para los fines que en ese entonces convenían al gobierno federal, a Salinas y a Televisa.Carlos Ramos Padilla inquiere, justamente, sobre el papel que desempeñó en todo esto Bernardo Gómez. Salinas y Diego estuvieron en contacto permanente con él para coordinar la difusión de los videos.

Una muestra más de este hecho fue que cuando yo estaba en Cuba, Juan Collado me habló y me dijo: "Oye, dice Salinas que le hables a Bernardo para que salgas con Joaquín López Dóriga en le noticiero de hoy en la noche, es importantísimo que salgas", y me mandaron una carta que fue la que yo leí, ese día, el 3 de marzo de 2004. Recibí además esta instrucción: "No contestes ninguna pregunta aunque te insista Joaquín, porque lo va a hacer para no verse tan obvio". Me pidieron que le hablara por teléfono a Bernardo, lo cual hice de inmediato y al contestarme el teléfono me dijo: "Hola Carlos, ¿cómo estas? Seguramente no la estás pasando muy bien. No te preocupes, todo va a salir bien. Estamos tratando de manejar esto lo mejor posible. Te pido que le hables a Leopoldo Gómez para coordinar tu entrevista con Joaquín hoy por la noche". Así lo hice. Le hablé a Leopoldo y a las 8 de la noche, hora de México, se realizo la comunicación con Joaquín, quien presentó en su programa de las 10:30 de la noche la plática que tuvimos, en donde yo me limité a confirmar que en días pasados había presentado ante la Procuraduría General de la República una denuncia de hechos, de la cual se podían desprender conductas ilícitas como es la extorsión por funcionarios del entonces Gobierno del Distrito Federal, Joaquín trató de hacerme preguntas y yo señalé que por el momento y por consejo de mis abogados no respondería ninguna pregunta.

¿Cómo intervino Bernardo? Hasta donde yo supe, siempre estuvo enterado de todo. Además creo, sin tener las pruebas claras y contundentes, que él fue la fuente que informó a Andrés Manuel, directamente o a través de su gente, de lo que se venía en su contra. Es decir, jugó a dos bandas. No me extraña, ya que varias veces me recomendó que dejara de ser tan idealista, que privilegiara mis intereses de empresario y que él les apostaba a todos los caballos.Una vez decidido el medio y la fecha en que se exhibirían los videos de la corrupción, se los entregué a Diego Fernández; el de Bejarano se lo di en persona, como él mismo lo reconoció.

El de Ponce se lo hice llegar a través de un colaborador mío.Manuel Feregrino siente curiosidad por saber dónde vi los videos cuando salieron en la televisión. Irónicamente, yo no los vi, porque en esos días ya me encontraba en cuba y allá no se veía la televisión mexicana, salvo teniendo una antena de Sky, lo cual no era permitido por las autoridades cubanas.Los videos, tanto el de Gustavo Ponce –difundido el día 1 de marzo en el noticiero de Joaquín López Dóriga—como el de René Bejarano –transmitido el miércoles 3 de marzo en el noticiero de Víctor Trujillo, Brozo--, los vi en el Reclusorio Norte cuando se llevo a cabo una diligencia por parte de la PGR, que consistía en que viera los videos e identificara alas personas que aparecían en ellos.

COMPLOT?
Jorge Fernández Menéndez me pregunta si fue un complot o una decisión más individual o una revancha. No fue una revancha, fue una decisión individual que fue aprovechada o de la que sacaron beneficio grupos de poder y personas que tuvieron la manera de manejar esta información. Contestando a Carlos Ramírez y a Ricardo Pascoe, todo lo negocié directamente con Carlos Salinas, muchas veces en presencia de Rosario Robles; con Diego Fernández de Cevallos, con Ramón Martín Huerta, con Eduardo Medina Mora, el actual procurador general de la República, en aquel entonces director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), a quien conocí en la oficina de Ramón Martín Huerta, así como con el general Macedo de la Concha, entonces procurador general de la República.

Todos ellos intervinieron, formaron parte, realizaron alguna tarea en especial; pero concretamente negocié con Carlos Salinas y Diego Fernández. ¿Y por cuánto? Acordamos casi 400 millones de pesos, los cuales nunca me pagaron. Así es, nunca. Aunque parezca mentira, otra ingenuidad de mi parte. Fijamos esa cantidad porque yo consideraba que después de que se dieran a conocer públicamente los videos no tendría la oportunidad de cobrar lo que me debían tanto el GDF como el PRD. Lo único que yo pretendía era recuperar esa deuda. Necesitaba ese dinero de manera urgente, para pagar los créditos otorgados a mis empresas por Banca Afirme, en los términos que describí anteriormente, así como todos los demás compromisos comerciales que tenía en ese momento.

La deuda que dejó Rosario Robles a su salida de la presidencia del PRD se valoró en 600 millones de pesos. En su momento se señaló que en menos de una semana de redujo a 400 millones de pesos, de acuerdo al informe de los encargados de la fiscalización interna, Ricardo García Sáinz, Carlos Payán e Ifigenia Martínez, basados en los informes de auditoria encargada a despachos privados. Todos supieron que yo cubrí esa deuda. Fue parte del dinero que nunca recuperé. A Andrés Manuel lo único que le importaba era 2006 y estuvo en campaña desde su primer día como jefe de Gobierno. A pesar de las diferencias que tenían, Rosario le creyó a Andrés Manuel y endeudó al PRD para triunfar en los comicios de 2003.

En la búsqueda de este objetivo le firmó a Televisa, en la oficina de Bernardo Gómez, un pagaré de 200 millones de pesos, el cual yo rescaté.Después de una entrevista en el programa de Joaquín López Dóriga en Televisa Chapultepec, dos personas muy amables estaban esperando a Rosario y la acompañaron a la oficina de Bernardo Gómez y ahí firmó el pagaré. Antes de firmarlo le habló a Andrés Manuel y le preguntó que si lo firmaba y él le dijo que sí. En esos 200 millones estaban incluidos 50 y tantos millones que Andrés Manuel había quedado a deber a Televisa de las elecciones de 2000.Bernardo Gómez me lo entregó a mí porque lo pagué, sólo me faltó cubrir otros dos pagarés por un total de 15 millones de pesos.

Todo lo demás lo saldé. Ese pagaré, el de 200 millones que firmó Rosario como presidenta del PRD, fue con la autorización y con el visto bueno de Andrés Manuel.Como lo mencioné, Carlos Salinas me dio dinero a cambio de los videos. Antes de entregárselos, me hizo llegar aproximadamente 35 millones de pesos. Me los entregaron Manuel Andrade, entonces gobernador de Tabasco, Arturo Montiel, entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, entonces diputado del PRI en el Estado de México, Elba Esther Gordillo y Jorge Kahwagi, el boxeador y en ese entonces diputado verde.

Entre todos ellos me entregaron esa cantidad de dinero. Diego Fernández me hizo un primer pago, a cuenta, por la cantidad de 33 millones el día 19 de febrero de 2004. Fue depositado de alguna de sus cuentas bancarias a Nueva Perspectiva Editores, la empresa que editaba El Independiente.Repito que el dinero que recibí de Salinas era, por decirlo así, para comprar la deuda que el PRD tenía conmigo; pero en realidad fue más para pagar las deudas que todavía tenía el PRD que para piarme a mí. Como lo señalé anteriormente, en su gestión como presidenta del PRD, Rosario había endeudado mucho al partido con tal de ganar las elecciones de 2003 y levantar la votación.

Esta decisión la había consultado con Andrés Manuel, y les dio resultado. De 52 que tenía el PRD, en esas elecciones de 2003 obtuvo 95, prácticamente un 82 por ciento de incremento. Además del dinero que cubriría lo que el GDF y el PRD me debían, al negociar la difusión de los videos quise obtener protección jurídica. Preveía que habría, por donde y como fuera, una persecución política disfrazada de jurídica. El tiempo me dio la razón muy pronto.Considero que para Salinas, en lo personal y para su familia, concretamente, para su hermano Raúl, fue uno de los mejores negocios que pudieron haber hecho en su vida, por un hecho que para muchos paso desapercibido.

Carlos Salinas me confió que una de las cuestiones que había negociado con el presidente Fox a cambio de los videos, a través de Diego Fernández de Cevallos, era la exoneración de todos los cargos, inclusive el de homicidio, que mantenían en ese momento a Raúl en la cárcel, además de la devolución por parte de la Procuraduría General de la República de todos sus bienes, incluyendo los millones de dólares congelados por la PGR. Y así sucedió finalmente. Como parte de estas negociaciones, la defensa de Raúl Salinas (defensa en la que participaba, no de manera casual, quien también era mi abogado en aquel entonces, Juan Collado) interpuso el 10 de marzo de 2004 su última carta para lograr su libertad, un amparo directo, exactamente una emana después de que se diera a conocer públicamente el video de René Bejarano. Raúl fue liberado y exonerado el 14 de junio de 2005.

Es importante mencionar que entre las muchísimas pláticas que sostuve con Juan, me confió que una de las personas del gobierno federal que tenía un papel preponderante en el apoyo oficial en relación con estos asuntos, entre muchos otros, era el hoy finado José Luis Santiago Vasconcelos, en aquel entonces subprocurador de Investigación Especializada contra la Delincuencia Organizada, quien lo ayudaba con las gestiones propias de la PGR, así como la interlocución con varios magistrados y ministros de la Suprema Corte de la Nación, a fin de lograr el objetivo, de liberar a Raúl Salinas, así como en otros asuntos que litigaba Juan Collado. Una prueba de estupenda relación que llevaba Juan Collado con el fallecido José Luis Santiago Vasconcelos, fue que en marzo de 2004 Juan comunicó por teléfono a mi esposa Cecilia con él, para que le solicitara la protección de agentes federales para ella y los niños, ante el miedo por todas las amenazas que había recibido cuando yo estaba en Cuba. Después de que Cecilia terminara la comunicación telefónica y firmara una sencilla carta, llegó una docena de agentes federales a la casa para el servicio de custodia de mis tres hijos, de ella y de la casa donde vivían.

REACCION
Respondiendo a Jorge Fernández Menéndez y a Ricardo Pascoe, anticipaba una reacción brutal de Andrés Manuel. Sabía que toda su furia y todo su poder que tenían, tanto él como toda su gente en el GDF, caería sobre mí. Por eso pensé que podría ser decisivo contar con la protección de ese grupo de personas, en quienes confiaba. No tenía la menor duda de que eran las personas más poderosas del país en ese momento. Así que busqué su protección, para poder enfrentar o contrarrestar la reacción de López Obrador.

La anticipaba, pero no esperaba estar solo para afrontarla. Les pedí protección y lamentablemente fue lo primero que se les olvidó. ¿A quiénes? Al presidente de la República, Vicente Fox; al secretario de Gobernación, Santiago Creel; al procurador general de la República, Rafael Macedo de la Concha; al presidente del Senado, Diego Fernández de Cevallos; y a Carlos Salinas, el poder tras el poder. Todos ellos, llegado el momento, me abandonaron, me dejaron solo y pagué las consecuencias de haber confiado en ellos. Victimas inocentes Como muestra de que esa reacción vengativa, ese abuso de poder que perpetraron cegados por su rencor, no se limitó a mi personal, mis empresas o mi patrimonio, quiero señalar que hubo varias víctimas inocentes y una de ellas fue Carlos Castro de Labra, quien alguien señaló como el editor de los videos.

Obviamente todos los procedimientos legales, el 5 de marzo de 2004, dos días después de darse a conocer públicamente el video e Bejarano, con el pretexto de una supuesta llamada de auxilio por la presencia de un cadáver en el edificio donde Carlos Castro tenía su oficina, un grupo de agentes realizó un cateo exhaustivo.Claro que no encontraron el imaginario cadáver, pero se entretuvieron revisando los videos que encontraron en la empresa Carlos Castro, Croma. Después del cateo, la Procuraduría colocó sellos en la puerta, relacionados con el homicidio de un menor, registrado en junio del año 2003. De acuerdo con la prensa, "fuentes de la dependencia informaron que hasta el momento no existen pruebas contundentes de que la productora de videos tenga relación con el homicidio del menor de 11 años, apodado el Monchis, quien apareciera destazado y empaquetado en un retén militar en San Luis Potosí.

Sin embargo, agregaron, en el departamento 201-A se localizaron varios videos donde aparecen menores de edad y se aseguró que aunque una de las líneas de investigación sea la pornografía infantil, dichos videos no corresponden a imágenes de ese tipo". Una muestra oprobiosa del abuso de autoridad.Carlos era el esposo de una maestra del Colegio Alemán, donde estudiaban mis hijos, y se habían encargado de grabar eventos deportivos, competencias de natación y convivencias escolares, en los que ellos habían participado.

Se trató de un abuso incalificable, de una injusticia imperdonable, que provocó que un ciudadano común y corriente viera su vida destruida de un día para otro y, ante tal muestra de impunidad se viera obligado prácticamente a abandonar de inmediato la ciudad y reiniciar su vida en otra parte.

LOS PANISTAS
Contestando a Carlos Ramos Padilla, no hice ningún acuerdo directo con el Partido Acción Nacional, ni con nadie que dijera actuar en nombre del PAN. Pero siendo que Diego Fernández de Cevallos, Santiago Creel y el presidente Vicente Fox no sólo pertenecían a ese partido sino que tenían el mayor peso específico en su cúpula dirigente, en ese sentido me parece que sí hubo un acuerdo con el PAN. Vicente Fox La única vez que vi a Vicente Fox fue el lunes 4 de agosto de 2003, en la semana en que renunció Rosario Robles a la presidencia del PRD. Lo vi en el departamento de Rodolfo Elizondo, hoy secretario de Turismo y en aquel entonces coordinador de Comunicación social de la Presidencia. En esa ocasión acompañé a Rosario, que quería hacer del conocimiento al presidente Fox que se proponía renunciar a la presidencia del PRD, así como pedirle ayuda para resolver el problema económico en el que se encontraba el partido, por los compromisos contraídos por Rosario y la problemática que había generado el rompimiento de ésta con Andrés Manuel. Le hablé ese mismo lunes en la mañana a Rodolfo. Le dije que me interesaba mucho verlo por un asunto muy importante.

Me dijo que estaba en los Los Pinos y me pidió que nos viéramos en el Balmoral del hotel Presidente. Ahí le expliqué que Rosario quería reunirse con el presidente Fox, que le quería informar algo muy importante. Rodolfo me dijo: "Si, yo se lo comento, yo creo que no va haber ningún problema". Me habló a la hora o a las dos horas cuando mucho y me dijo:"si, nos vemos en mi domicilio", creo que a las 5 de la tarde. El departamento en el que estaba viviendo en aquel entonces Rodolfo Elizondo, dicho por el mismo, se lo prestaba o rentaba Porfirio Muñoz Ledo, quien en aquel entonces estaba como embajador ante la unión Europea en Bruselas. Llegamos a la cita. Estaban Rodolfo Elizondo y su esposa. A los pocos minutos llegó el presidente Fox. Nos saludamos y estuvimos aproximadamente cinco minutos los cuatro, y como además era la idea y así habíamos quedado, Rodolfo y yo nos retiramos a un café que estaba prácticamente enfrente del departamento, en una esquina, y rosario y el Presidente Fox se quedaron hablando en el departamento.

Pasada media hora aproximadamente, regresamos al departamento, estuvimos hablando unos cinco minutos y el presidente Fox se retiró. Rodolfo lo acompañó hasta la puerta del edificio e inmediatamente Rosario y yo nos fuimos. Tengo entendido que Rosario efectivamente le comentó que renunciaría a la presidencia del PRD y le pidió ayuda con el problema económico. El presidente Fox le dijo que sí, pero Rosario salió de esa reunión bastante desanimada. Me comentó que el presidente estaba como ido, siempre con una pastilla en la boca, como que uno de hablaba pero parecía que no estaba ahí en la reunión.
Yo mismo había notado algo parecido, en los pocos minutos que lo vi.

Al día siguiente me comuniqué con Rodolfo, quien me dijo: "No me ha dado ninguna instrucción. Si me la da, yo espero y en una semana está la disposición del dinero que se necesita para el problema del PRD". Así fueron dos o tres llamadas en los días subsiguientes. No pasó absolutamente nada, no apoyaron y Rosario terminó renunciando el sábado 9 de agosto de 2003.

Marta Sahagún y Manuel Bribiesca Respecto a una pregunta de Ciro Gómez Leyva sobre el papel de Marta Sahagún, debo decir, en honor a la verdad, que yo nunca oí que hablaran por teléfono con ella, ni que sus hijos estuvieran relacionados en el asunto de la difusión de los videos. Sí conocí a Manuel Bribiesca, por iniciativa suya, a través de Carlos Salomón cámara. Concertamos una cita en mi oficina en avenida Revolución. Me dijo que él era un hombre de negocios, que tenía mucho poder, como era sabido, y que no quería hacer absolutamente nada fuera de la ley, pero que se podían hacer negocios en obra pública, concretamente en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Me habló de la construcción de carreteras. Me propuso hacer lo mismo que él ya estaba haciendo con Facopsa, una empresa dedicada a se ramo. También me mencionó algunas cuestiones en Telmex, pero a mí no me latió. Además, yo no estaba en condiciones de tener más trabajo, así que finalmente fu algo que no se dio. A raíz de esa reunión, me acompañó, sólo una vez, a presenciar un partido del León en el palco del Nou Camp. Meses después, cuando los cubanos me pedían que dijera si se dedicaba al narcotráfico o alguna cosa así, les contestaba que no. En alguna de las grabaciones fabricadas en Cuba debo de haber dicho barbaridad y media sobre él, porque era lo que ellos me pedían que dijera; me inducían y pedían concretamente que dijera que conocía sus actividades ilícitas, pero la verdad es que yo no sé nada sobre eso, ni supe nada relacionado con ningún negocio en concreto al que él se dedicara. Lo único que súper fue lo que me comentó en esa reunión que tuve con él en mi oficina, el día 13 de mayo de 2003.

Para responder estos pasajes acerca de mi trato con los Fox y la gente vinculada a ellos, Carlos Salomón Cámara me pregunta si tuvimos contacto cuando yo ya estaba en la cárcel. Durante mucho tiempo quisimos conseguir una cita con el presidente Fox o con su esposa, sin tener éxito. Finamente la señora Marta recibió a Ceci en Los Pinos. Mi esposa llevaba una serie de temas para tratar con ella, con r elación a mi situación jurídica y carcelaria. Sin embargo, la señora Marta solamente saludó a Ceci y le indicó que la atendería su secretario particular Omar Saavedra. La pasaron a una oficina, en una de cuyas paredes colgaba un cuadro enorme, un paisaje. El amigo que acompañaba a Ceci le dijo que desde ahí estaba viendo la entrevista la primera dama. De vez en cuando sonaba un teléfono rojo y el colaborador le hacía a mi esposa las preguntas que le indicaban por el auricular. Ceci salió de esta cita con las manos vacías.


MÁS VIDEOS
Todos los periodistas que me enviaron preguntas quieren saber si hay más videos, quiénes aparecen en ellos y en manos de quién se encuentran actualmente. También es, desde luego, una de las inquietudes de los lectores de este libro. Puedo decir que sí hay más videos con otros personajes. Adela Micha plantea en este sentido si ese material grabado, que no ha sido revelado ala lu7z pública, podría sustentar la apertura de nuevos expedientes judiciales. Así es, en efecto. Esos videos darían de sobra para ello. Respecto de su paradero, algunos los tengo guardados y otros están en manos de Juan Collado, Carlos Salinas y Diego Fernández de Cevallos.

Ellos se los robaron a mi esposa Cecilia en una manera por demás burda, vil y artera.
Se llegó a manejar en la prensa que los cubanos me habían incautado los videos, pero eso nunca sucedió. Cuando me detuvieron en Cuba, sólo tenía copia de los de Bejarano e Ímaz que se difundieron públicamente. En los días previos a mi partida a Cuba, dejé en custodia de Lidia Uribe parte de los videos. En abril de 2004 ella se los entregó a Juan Collado mientras yo me encontraba en cuba. A mi llegada a México, Luis Molina el comentó esto a Cecilia, desgraciadamente ninguno de los tres me lo informó. Durante los siguiente meses, Ceci les insistió a Juan y Antonio Collado para qu le devolvieran lo que Lidia les había entregado.

Ponían de pretexto que ese paquete lo habían mandado a Puebla, bajo el resguardo de un militar de su confianza, y que se tenía que planificar un "operativo" para ir por ellos. Finalmente, un sábado de julio de 2004, mientras Cecilia se encontraba visitándome en el reclusorio, los Collado junto con Karla Servín, entonces mi secretaria, fueron a Puebla y recogieron el paquete. De regreso, llegaron al a oficina de Juan en la colonia Del Valle. De ahí salió Karla, acompañada de mi cuñada Alejandra, hacia mi oficina de Revolución. A las dos cuadras se les emparejó un vehículo desde el cual unos hombres les hacían señas de que se detuvieran. Ellas decidieron regresar a la oficina de Juan a resguardarse. Le explicaron a Juan la situación y él salió a "investigar".

A su regreso, les dijo que se trataba de unos judiciales del DF y que se habían llevado el paquete y los documentos del vehículo, pero que nos e preocuparan porque Antonio Collado ya se dirigía a una cita con ellos para negociar su devolución. Durante las siguientes semanas, Cecilia suplicó a Juan que le devolviera el paquete, ya que desde el primer día resultó obvio que todo había sido montado por los Colados, por órdenes superiores, para quedárselo. Él decía que no se preocuparan, que seguían en pie las negociaciones para recuperarlos.

Finalmente, ante su insistencia, Juan la amenazó: le dijo que ya no lo importunara, que ella ya sabía con quién se estaba metiendo y que estaba poniendo en riesgo su vida, la de nuestros hijos y la mía. Que no se olvidara que yo estaba en la cárcel y que ahí por tres presos cualquiera me podía matar. Ceci cometió el error que yo mismo había cometido. Partió del supuesto de que los Collado, siendo mis abogados, estaban de nuestra parte y defenderían y protegerían mis intereses. Al tener en su poder algunas copias de los videos, los Collado y sus patrones Carlos Salinas y Diego Fernández, me abandonaron e incumplieron todos los acuerdos que habíamos establecido. Yo seguí en la ignorancia hasta el 11 de noviembre de ese año, cuando se dieron a conocer públicamente los videos de Gabino Cué y Ramón Sosamontes. Del primero no recordaba habérselo entregado a Salinas o a Diego; mientras que del segundo ni siquiera sabía que existía. Ante estos hechos, Ceci me confesó la verdad y quedé destrozado. Comprendí la traición de Salinas, de Diego y de sus lacayos los Collado. Además, tuve que enfrentar, hasta el día que salí del reclusorio, la angustia y el temor constantes sobre el uso que le pudieran dar a ese material. Esta historia es más de las muchas que tuvo esta tragedia. En cuanto a los videos que obran en mi poder, los tengo a buen resguardo.

Lo único que puedo decir es que no están aquí en Argentina. ¿Qué pienso hacer con ellos?
Creo que por el bien de todos, concretamente el de mis tres hijos, el de Ceci y el mío personal, lo mejor es no difundirlos. Esos videos ya no aportarían anda en especial. Todo lo estoy comentado en este libro, sin omitir nombres. Difundirlos sería nada más alimentar el morbo. Volveríamos al circo9 de las banalidades, de hablar acerca de cómo estaba vestido el personaje, cómo se guardaba el dinero, si lo metía en un portafolio o en una bolsa del súper.

Cuestiones triviales, intrascendentes, que distraen de la información que sí importa: la corrupción, el manejo que se le daba al poder desde el GDF. La otra parte de la h9istoria, la del dinero del PRD, ya esta explicada aquí. Creo que insistir en ello sería aportar más al folclor que otra cosa. Jorge Fernández Menéndez me pregunta en qué medida todo el efecto de los videos

Entonces me pregunto, ¿las leyes y las sentencias sólo las tienen que cumplir los débiles y los ciudadanos comunes y corrientes? ¿No están incluidos los poderosos y los ricos? Porque así como había un proceso de desafuero contra Andrés Manuel por no acatar una orden de un juez, había y hay otros cientos y miles de sentencias que no acatan las autoridades, como puede ser el caso de Andrés Manuel, el presidente de la república, el jefe delegacional, el presidente municipal, el director de un hospital. Lamentablemente, la triste enseñanza que nos dejó el juicio de deafuero fue la impunidad sin límites y una vez más cobra certeza la frase: "Cuando la política entra por la puerta, la justicia sale por la ventana".

Esa es mi apreciación de lo que sucedió con el desafuero, y considero que los videos tuvieron su efecto influyendo en el clima de gran crispación política que había en esos tiempos en el país, concretamente entre López Obrador y Fox. Tuvieron efecto a partir de que se dieron a conocer y lo siguen teniendo hasta hoy que escribo estas líneas. Germán Martínez, presidente nacional del PAN, todavía se refiere en los medios de comunicación una y otra vez a René Bejarano, el Señor de las Ligas, para ejemplificar hechos de corrupción y castigar así una vez más a López Obrador y al PRD por esos videos.

Y no se diga de las reacciones que ha generado la reciente reaparición de Bejarano con su Movimiento Nacional por la Esperanza, acompañado "solidariamente" por los hermano de Andrés Manuel: Pío, José Ramiro y Arturo, funcionarios del GDF, diputados y delegados perredistas. Con esto, creo que a todos nos queda claro un hecho contundente: Andrés Manuel y Bejarano nunca se distanciaron y hoy están más unidos que nunca en su lucha por un objetivo común: el poder.


Reflexión
Entre las preguntas que recibí para escribir este libro, Ana Lucía, mi hija menor, me plantea dos que me parecen clave: si pensé que al denunciar pasaría lo que pasó y si hoy preferiría no haberlo hecho. Con toda sinceridad, reconozco que nunca imaginé que pasaría lo que pasó. Sabía que se armaría un escándalo, desde luego, y creí que esto tendría consecuencias legales y políticas, como el enjuiciamiento a René Bejarano y la renuncia de Andrés Manuel a la jefatura de Gobierno. Confiaba en que finalmente recuperaría mi dinero.

Los videos constituían una denuncia clara y evidente. Exhibían, entre otras cosas, la conducta del secretario de Finanzas del GDF, Gustavo Ponce Menéndez, la persona encargada de manejar los miles de millones de pesos del presupuesto de la ciudad de México, y la de René Bejarano, el ex secretario particular del jefe de Gobierno, López Obrador y a la sazón presidente de la Asamblea Legislativa del DF, quien era su principal operador político. Es decir, los colaboradores más importantes de Andrés Manuel. Creí que López Obrador mostraría un mínimo de decencia, de dignidad, presentando su renuncia. Nunca pensé que intentaría eximirse de toda responsabilidad, argumentando que no estaba enterado de nada. Ni que los medios le consentirían una salida tan insultante para la opinión pública.

Como jefe de Gobierno, debía rendir cuentas de lo que hicieran sus subordinados. Además, por si fuera poco, René Bejarano dice en uno de los videos: "Andrés Manuel sabe todo lo que hago". A mí me parecía que el desenlace natural era su renuncia al cargo. Incluso suponiendo que e negara a hacerlo, y yo conocía de primera mano su necedad y obcecación, creía que el Congreso realizaría la investigación necesaria y determinaría lo que en derecho correspondiera.Ese era el escenario más negativo para mí, porque si debía intervenir el Congreso el asunto tomaría más tiempo. Pero en todo caso estaba seguro de que Andrés Manuel sería destituido. No había manera, desde mi punto de vista, de que saliera bien librado de esa investigación. Lamentablemente, no fue así. Andrés Manuel puso a prueba a toda la sociedad mexicana y se burló de ella. Creo que es el ejemplo más brutal y público de impunidad que ha vivido México en décadas.

Cuando el mundo se me vino encima y sufrí las consecuencias de haber denunciado que me extorsionaban, me cuestioné y me reproché haberlo hecho. Gracias a Dios, de nuevo encontré una solidaridad indescriptible en mis tres hijos cuando me iban a ver a la cárcel y yo les pedía perdón por haber denunciado los hechos y por lo tanto estar sufriendo todo lo que estábamos sufriendo, sobre todo ellos. Me acuerdo mucho que me abrazaban. María, mi hija mayor, me decía: "No papá, hiciste bien, estamos orgullosos de ti". Sin embargo, a pesar de que me expresaban su amorosa solidaridad, al ver su sufrimiento pensé varias veces que lo mejor hubiera sido no denunciar los hechos.A la distancia del tiempo, con "serenidad de ánimo, si es que la hay", como dice Adela Micha en la pregunta que me hace al respecto, debo reconocer que me equivoqué en muchas cuestiones.

Jamás pensé que terminaría como lo hice, encarcelado, enfrentando cinco causas penales. Jamás pensé que les provocaría tanto dolor, tanta tristeza y, en muchos casos, tanta vergüenza de conocerme a toda la gente que estaba cerca de mí; sobre todo, repito, a las personas que más amo y adoro en este mundo que son mis tres hijos y Ceci. Jamás pensé que tendría que despedirme de mi mamá desde la cárcel. Estoy seguro que me acompaña desde el cielo ahora que escribo el libro. No me cansaré de agradecerle el don más valioso que me dio: la vida.Ahora bien, no obstante haberme equivocado, creo que conociéndome, y a la edad que tengo, con toda sinceridad, no hubiera hecho nada distinto. Soy alguien muy idealista. Creo, en principio, en la honestidad y sinceridad de las personas. A pesar de los golpes que me he llevado, hoy sigo pensando así. Lo único que sé con absoluta certeza que debería haber hecho de otro modo es mi respuesta a la extorsión y al chantaje sentimental. No debí tolerarlos.

Debería haber enfrentado la extorsión desde que empezó como lo hice finalmente. Uno suele creer que las cosas se van a solucionar por arte de magia y con el tiempo van a desaparecer; en muchos de los casos no es así; al contrario, nos hundimos en arenas movedizas. Ese fue mi caso. Y con respecto al chantaje sentimental, fue un error garrafal haber mezclado mis sentimientos con los negocios. Fue un suicidio.Quiero hacer una última reflexión acerca de los videoescándalos, a partir de un planteamiento de Beatriz: en casi cualquier otro país del mundo, hubieran acabado con un gobierno corrupto; aquí, en cambio, voltearon todo en mi contra. Hay que reconocer la capacidad de manipulación y victimización de Andrés Manuel, que responsabiliza y culpa a todos los demás. En lo personal, no creo que sea un atributo deseable en alguien que pretende ocupar el máximo cargo público de nuestra república.

Ejercer el poder sin asumir personalmente las responsabilidades ni rendir cuentas, sólo puede garantizar el imperio del abuso y la corrupción.Se dice que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. Yo no estoy de acuerdo. Yo diría que México tiene lo que los gobiernos corruptos e incapaces le han hecho. México es un país maravilloso, los mexicanos son gente espléndida. Me parece que, si acaso, pecamos de pacientes. Nuestro fondo de paciencia parece inagotable y creo que eso nos perjudica en ocasiones. Los grupos de poder dieron una nueva muestra de la impunidad con que hacen y deshacen nuestro país, al voltear los videoescándalos en mi contra. Ponerlos frente al espejo de su corrupción, exhibirlos ante la sociedad mexicana, no bastó para someterlos a la ley, como habría de ocurrir también con los hechos terribles que involucraron a Mario Marín, gobernador de Puebla –el tristemente célebre gober-precioso-, Jean Succar Kuri y Kamel Nacif Borge, el rey de la mezclilla, en un escándalo de abuso sexual y tráfico de menores. La periodista Lydia Cacho denunció el caso y expuso los vergonzosos pormenores, incluso se hicieron públicas varias grabaciones de audio y video que implicaban a más personajes encumbrados. La sociedad se indignó, se exigió investigar y castigar a los culpables sin importar fueros e influencias… ¡y no pasó nada!

Lydia Cacho fue materialmente raptada en Cancún por policías poblanos que la vejaron para intimidarla; fue encarcelada momentáneamente y demandada. Con la más absoluta impunidad, el cinismo de los poderosos volvió a burlarse de todo México .Estos casos resultan desoladores y frustrantes. Nos sentimos impotentes ante el abuso del poder. Sin embargo, a pesar de todo lo que me pasó, no pierdo la esperanza de que tengamos un México más justo. No dejaré de luchar, en lo que a mí corresponde, en lo que se me permita, por lograr ese anhelo.

LOS CIUDADANOS, ANDRÉS MANUEL, TAMULTÉ DE LAS SABANAS, TABASCO, RESPUESTA EN ACTO A LA CANALLADA ¿QUIÉN LO HIZO? por Alberto Sladogna | SDP

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